Explotación sexual
Cuando se aprovecha la situación difícil o la indefensión de una persona para obligarla a prostituirse o a prestar otros servicios sexuales mediante los cuales se la explota, se habla de trata de personas con fines de explotación sexual y prostitución forzada.
La trata de personas con fines de explotación sexual se puede dividir en tres etapas:
- Reclutamiento (trata de personas)
- Acuerdo para participar en actividades de explotación (prostitución forzada)
- Explotación
Según el artículo 232, apartado 1, letra a), del Código Penal alemán, la trata de personas con fines de explotación sexual se produce cuando se aprovecha la situación de angustia personal o económica o la indefensión de una persona debido a su estancia en un país extranjero y se la recluta, transporta o aloja con fines de explotación sexual.
La inducción a la explotación está contemplada en el artículo 232a del Código Penal alemán como prostitución forzada. Esto incluye persuadir a la persona afectada para que se dedique o continúe dedicándose a la prostitución o a actividades sexuales, aprovechándose de su angustia, su indefensión asociada a su estancia en un país extranjero o su corta edad (menor de 21 años). La persona que obliga a otra a prostituirse no tiene por qué ser la misma que la reclutó o transportó.
- El artículo 233a del Código Penal alemán abarca los casos en los que la explotación sexual u otras formas de trata de personas se producen mediante la privación de libertad, es decir, encerrando a alguien.
La trata de personas con fines de explotación sexual puede afectar tanto a migrantes como a personas nacidas y criadas en Alemania. La nacionalidad no es relevante, y tampoco es necesario que se produzca un cruce de fronteras.
El reclutamiento suele realizarse bajo falsos pretextos, engañando a las víctimas, por ejemplo, con anuncios sobre la naturaleza del trabajo o las condiciones laborales. Como resultado, las víctimas pueden encontrarse con condiciones de trabajo que no habían acordado previamente y verse obligadas a ofrecer servicios sexuales en esas condiciones. Otros medios de coacción pueden ser, por ejemplo, la retención de documentos de identidad, la violencia física o psicológica, la privación de alimentos, la coacción, el chantaje, la vigilancia constante, las amenazas contra los familiares o la entrega parcial o total de los ingresos.
Somos conscientes de que las cuestiones de la trata de personas y la explotación sexual en particular son objeto de un intenso debate social y político. Concedemos gran importancia a la distinción entre explotación sexual y trabajo sexual o prostitución. Para obtener información sobre el trabajo sexual y la prostitución, póngase en contacto con los expertos pertinentes, por ejemplo, centros de asesoramiento especializados o asociaciones profesionales.